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Día Mundial del Comercio Justo

El Día Mundial del Comercio Justo se celebra cada año el segundo sábado de mayo, con el objetivo de poner en valor la necesidad de transitar hacia modelos comerciales más justos, sostenibles y resilientes. Esta fecha invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de consumo pueden generar una economía que respete a las personas y el planeta. 

La problemática: Un comercio global marcado por la desigualdad

El sistema comercial mundial está diseñado para beneficiar a grandes intermediarios, que en su mayoría se ubican en países desarrollados. Estas empresas controlan cerca del 70% del comercio mundial y fijan los precios, sin considerar muchas veces los costes sociales ni ambientales. 

A modo de ejemplo, si observamos la cadena de valor de un producto concreto como el cacao, los cultivadores reciben aproximadamente solo el 5,5% del beneficio, mientras que la mayor parte queda en manos de las grandes empresas comercializadoras. 

Esta situación genera dinámicas profundamente injustas, entre las cuales se mencionan: 

  • Concentración de poder económico: la mayor parte de los beneficios suele quedar en manos de las empresas intermediarias. 
  • Costes ocultos: los costos impuestos por las empresas transnacionales no cubren los costes reales de producción, perjudicando a trabajadores y el medio ambiente. 
  • Desigualdad en el consumo: el 20% de la población acapara el 86% de los recursos, mientras que más de 1.000 millones de personas padecen hambre. 

De esta manera, el modelo se centra únicamente en los beneficios económicos, y precariza a los pequeños productores y degrada el entorno natural. 

¿Qué es el Comercio Justo?

El Comercio Justo se presenta como un modelo comercial alternativo basado en la ética, la solidaridad y el respeto por la dignidad humana. Se articula a través de familias productoras, cooperativas y organizaciones que trabajan para garantizar relaciones comerciales más equitativas.

Promueve un sistema donde el bienestar de las personas y la sostenibilidad ambiental prevalecen sobre la maximización de beneficios.

Los 10 principios fundamentales de un comercio justo incluyen: 

  • Creación de oportunidades para productores marginados.
  • Transparencia y responsabilidad en las relaciones comerciales. 
  • Pago de precios justos, planificación y acuerdos estables.
  • Exclusión del trabajo infantil y del trabajo forzoso.
  • Igualdad de género, no discriminacion y libertad de asociación. 
  • Condiciones laborales dignas y seguras.
  • Protección activa del medio ambiente.

Organizaciones que lideran este movimiento

A nivel mundial y local, dos entidades desarrollan un papel clave en la coordinación y supervisión del Comercio Justo, logrando su consolidación como un movimiento global presente en todos los continentes: 

  • WFTO – Organización Mundial del Comercio Justo: define y garantiza el cumplimiento de los 10 principios internacionales.
  • CECJ – Coordinadora Estatal de Comercio Justo (España): agrupa a más de 20 organizaciones y gestiona más de 130 tiendas físicas y 11 plataformas online, ofreciendo productos como café, cacao, artesanías, ropa o artículos tecnológicos.

¿Cómo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo? 

Cada año más de 50 países organizan eventos y actividades de sensibilización para incentivar a la ciudadanía a elegir productos certificados de Comercio Justo. 

En España, decenas de localidades se suman mediante:  Mercados de productores, charlas y actividades culturales, talleres de sensibilización y campañas de consumo responsable. 

¿Cómo contribuimos desde Biyiud? 

En Biyiud impulsamos formas de consumo y producción responsables mediante un sistema tecnológico capaz de trazar y validar en tiempo real los hábitos sostenibles de la ciudadanía. Nuestra plataforma incentiva acciones como el ahorro energético y la compra en comercios sostenibles, convirtiéndolas en beneficios directos para las personas usuarias y para la economía local.

Este sistema, ya implementado en Viladecans dentro del proyecto Green Vouchers Vilawatt, utiliza monitorización continua para verificar cada acción sostenible. Los incentivos generados han demostrado un impacto económico medible: por cada 1 € aportado por el ayuntamiento, se generaron 3 € de facturación en comercios locales. Este retorno confirma que recompensar prácticas responsables fortalece el comercio local, reduce desigualdades y favorece una transición ecológica alineada con los objetivos climáticos de la ciudad.

La experiencia en Viladecans valida un modelo replicable basado en datos, trazabilidad e incentivos, que permite a administraciones públicas y comercios impulsar de forma efectiva hábitos de consumo sostenibles y medibles.

Conclusión 

El Comercio Justo demuestra que es posible un comercio que ponga a las personas en el centro, proteja el medio ambiente y distribuya la riqueza de manera equitativa. Elegir productos de Comercio Justo implica redistribuir valor, reducir impactos negativos y contribuir a un sistema económico más equilibrado a escala global. En este Día Mundial del Comercio Justo, la invitación es simple pero muy significativa: cambiar la forma de consumir para cambiar la forma de producir.