
El Día Mundial del Comercio Justo se celebra cada año el segundo sábado de mayo, con el objetivo de poner en valor la necesidad de transitar hacia modelos comerciales más justos, sostenibles y resilientes. Esta fecha invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de consumo pueden generar una economía que respete a las personas y el planeta.
El sistema comercial mundial está diseñado para beneficiar a grandes intermediarios, que en su mayoría se ubican en países desarrollados. Estas empresas controlan cerca del 70% del comercio mundial y fijan los precios, sin considerar muchas veces los costes sociales ni ambientales.
A modo de ejemplo, si observamos la cadena de valor de un producto concreto como el cacao, los cultivadores reciben aproximadamente solo el 5,5% del beneficio, mientras que la mayor parte queda en manos de las grandes empresas comercializadoras.
Esta situación genera dinámicas profundamente injustas, entre las cuales se mencionan:
De esta manera, el modelo se centra únicamente en los beneficios económicos, y precariza a los pequeños productores y degrada el entorno natural.
El Comercio Justo se presenta como un modelo comercial alternativo basado en la ética, la solidaridad y el respeto por la dignidad humana. Se articula a través de familias productoras, cooperativas y organizaciones que trabajan para garantizar relaciones comerciales más equitativas.
Promueve un sistema donde el bienestar de las personas y la sostenibilidad ambiental prevalecen sobre la maximización de beneficios.
Los 10 principios fundamentales de un comercio justo incluyen:
A nivel mundial y local, dos entidades desarrollan un papel clave en la coordinación y supervisión del Comercio Justo, logrando su consolidación como un movimiento global presente en todos los continentes:
Cada año más de 50 países organizan eventos y actividades de sensibilización para incentivar a la ciudadanía a elegir productos certificados de Comercio Justo.
En España, decenas de localidades se suman mediante: Mercados de productores, charlas y actividades culturales, talleres de sensibilización y campañas de consumo responsable.
En Biyiud impulsamos formas de consumo y producción responsables mediante un sistema tecnológico capaz de trazar y validar en tiempo real los hábitos sostenibles de la ciudadanía. Nuestra plataforma incentiva acciones como el ahorro energético y la compra en comercios sostenibles, convirtiéndolas en beneficios directos para las personas usuarias y para la economía local.
Este sistema, ya implementado en Viladecans dentro del proyecto Green Vouchers Vilawatt, utiliza monitorización continua para verificar cada acción sostenible. Los incentivos generados han demostrado un impacto económico medible: por cada 1 € aportado por el ayuntamiento, se generaron 3 € de facturación en comercios locales. Este retorno confirma que recompensar prácticas responsables fortalece el comercio local, reduce desigualdades y favorece una transición ecológica alineada con los objetivos climáticos de la ciudad.
La experiencia en Viladecans valida un modelo replicable basado en datos, trazabilidad e incentivos, que permite a administraciones públicas y comercios impulsar de forma efectiva hábitos de consumo sostenibles y medibles.
El Comercio Justo demuestra que es posible un comercio que ponga a las personas en el centro, proteja el medio ambiente y distribuya la riqueza de manera equitativa. Elegir productos de Comercio Justo implica redistribuir valor, reducir impactos negativos y contribuir a un sistema económico más equilibrado a escala global. En este Día Mundial del Comercio Justo, la invitación es simple pero muy significativa: cambiar la forma de consumir para cambiar la forma de producir.