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Día internacional de Cero Desechos 2026: desperdicio de alimentos

Cada 30 de marzo, el Día Internacional de Cero Desechos marca la agenda global bajo la coordinación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos(ONU-Hábitat), con el respaldo de la Fundación Cero Residuos. Esta fecha busca institucionalizar la transición hacia modelos de producción y consumo más sostenibles. 

¿En qué consiste esta celebración? 

La iniciativa destaca la urgencia de reforzar la gestión de los residuos a escala mundial y acelerar la adopción de economías más circulares. Para lograrlo, se moviliza a los actores públicos, privados y de la sociedad civil mediante actividades de sensibilización en torno a la problemática general de contaminación por residuos. 

El lema 2026: “Desperdicio de Alimentos”

Bajo el lema 2026, “Desperdicio de Alimentos”, la temática aborda un desafío que compromete la seguridad alimentaria y obstruye la transición hacia nuevas economías. Anualmente, se desperdicia el 19% de los alimentos disponibles a nivel mundial, para el consumo humano. Esta ineficiencia no solo agota recursos críticos como el agua, el suelo y la energía sino que representa el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y hasta el 14% de las emisiones mundiales de metano.

El desperdicio de alimentos y la generación de metano

Ante la falta de gestión, los restos de alimentos suelen terminar en los vertederos. En estas condiciones, la materia orgánica queda confinada en capas compactas que impiden la circulación del aire. En ausencia de oxígeno, se produce una descomposición anaeróbica mediada por bacterias metanógenas que liberan grandes volúmenes del gas metano. El impacto ambiental de este proceso es crítico: el metano tiene un potencial de calentamiento global (GWP) hasta 80 veces mayor que el CO2 en un horizonte de 20 años. Esto significa que su capacidad para retener calor y acelerar el efecto invernadero es drásticamente superior en el corto plazo.

 ¿Cómo pueden intervenir los diferentes actores?

  • Gobiernos: integrar la reducción del desperdicio en los Planes Nacionales de Clima y Biodiversidad, y fortalecer las alianzas público-privadas. Al unirse a compromisos como  Food Waste Breakthrough, los Estados pueden reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos para 2030 y reducir las emisiones de metano hasta en un 7%, contribuyendo a la consecución de la Meta 12.3 del ODS 12: “Reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial” y al Compromiso Mundial sobre el Metano. 
  • Empresas: Implementar sistemas de medición y reporte basados en datos para identificar fugas de valor en la cadena de suministro. La clave reside en la innovación en el ecodiseño y el upcycling, transformando subproductos en nuevas materias primas. Adoptar modelos de economía circular no solo reduce costes operativos por gestión de residuos, sino que mejora la resiliencia ante la volatilidad de los precios de las materias primas. 
  • Consumidores: planificar compras, almacenar alimentos adecuadamente y adoptar un consumo consciente. Para facilitar esta tarea existen herramientas digitales de rescate de excedentes como Too Good To Go, Phenix , que permiten adquirir productos de comercios locales a precios reducidos, así como plataformas de economía colaborativa como Olio para compartir alimentos en la comunidad. 

Conclusión

Mitigar el desperdicio de alimentos implica priorizar la prevención y la eficiencia de recursos, siendo una de las soluciones climáticas más coste-efectivas disponibles actualmente. Sin embargo, alcanzar la meta de Cero Desechos exige un cambio de paradigma y la acción mancomunada de todos los actores involucrados. 

Referencias: